Los Gatos y las Brujas

Gatos negros

El Gato Negro es usado por las brujas como animal protector de energías negativas que puedan atacarlas. Las amparan de cualquier demonio o espíritu maligno. El Gato Negro absorbe en su pelo la mala vibración que la gente escupe todos los días; esa mala vibración en vez de irse hacia la bruja, se va a acumular o cargar en los pelos negros del gato.

Además si nos sentimos mal en algún momento por algún problema ya sea físico o espiritual, acariciar a nuestro gato negro nos va a descargar de todo problema, de todo mal; para luego sentirnos mejor.

El Gato Negro es un animal super útil para nosotros y muy simbólico. Es cierto que los Egipcios lo consideraban sagrado. En la Edad Media, la Iglesia Inquisidora, los consideraba "animales del demonio y de las brujas por que se les había puesto en la cabeza" que las brujas lo usaban para sus negros propósitos. Y el pobre animalito no tiene nada de Satanás, y mucho menos, lleva consigo la mala suerte.

Ámalo, quiérelo, te va a proteger de todo mal.

Porque los gatos han sido relacionados con las energías negativas y todo tipo de mitos demoniacos. El gato en la historia siempre estuvo entre ser dios y ser demonio.

Son sus características fascinantes de vivir siempre en el borde de lo salvaje (su naturaleza, su espíritu independiente y territorial) y lo domestico (una mascota increíble y maravillosa).

Su capacidad de percibir cosas que no podían explicar, sus ojos típicos de animal nocturno han hecho del gato un personaje mítico, sus diferencias individuales e individualismo, su falta total de capacidad de adiestramiento en la mayoría de los individuos, su resistencia a nuestras imposiciones han despertado la imaginación de muchas personas. Se los relaciona con lo negativo, de la misma manera que muchas cosas que no podemos dominar (si no los dominamos nosotros... obviamente lo dominara el demonio deben haber pensado en su mentalidad restrictiva y antropomórfica).

El tema del negro es porque el negro es la falta total de luz, la resta de todos los colores.

Para mi son un regalo de la naturaleza...

 

                                                                                  Luigi

El Cat Sith, ladrón de almas

Cat Sith o Cait Side que significa "gato hada" esta basado en una leyenda escocesa e irlandesa, en la que describe unos grandes gatos del tamaño de un perro de pelaje negro con una mancha blanca en le pecho en ocasiones con forma de estrella. En otras  leyendas se dice que los gatos negros son la ultima reencarnación de las brujas.

El cuento popular donde se describe su apariencia y actitud perfectamente es en "El rey de los Gatos" :  un hombre llega a casa para contarle a su esposa y al gato, el viejo Tom, que vio nueve gatos negros con manchas blancas en el pecho que llevaban un ataúd con una corona sobre él, y uno de los gatos le dice al hombre: "Dile a Tom Tildrum que Tim Toldrum está muerto." El gato entonces exclama: "¿Qué? ¡¿El viejo Tim muerto?! ¡Entonces yo soy el rey de los gatos!". El viejo Tom sube entonces por la chimenea y nunca más se le volvió a ver.

 

Los gatos de estas dimensiones y características son muy comunes por las zonas de las tierras altas de Europa por lo que corría el rumor de que estos gatos Sith eran ladrones de almas antes de ser reclamadas por los dioses, esto ocurría si el gato se posaba o saltaba sobre el cadaver en el velatorio del difunto, los métodos de "distracción", tales como juegos de salto y lucha libre, hierba gatera, adivinanzas, y música se empleaban para mantener a los gatos Sith fuera de la habitación en la que yacía el familiar muerto, cosa que se sigue haciendo para distraer y entretener a cualquier gato. 

Otra leyenda cuenta que los gatos paseaban por las calles en la festividad de Samhain, (día de difuntos) y que aquel que no pusiera un platito de leche en su puerta para agraciar al gato, la bruja que realmente era lo maldeciría y sus vacas y ganado secarían.

Lux

El pacto del Gato y el Diablo.

Había una vez una mujer que vivía sola con su bebé y su gato, en una casita en medio del bosque. 

Un día, ella tenía que salir, pero estaba muy preocupada porque no quería dejar a su bebé solo, pero tampoco podía llevárselo a donde iba. Así que miró a su mascota y le dijo:

-Gatito mío, por favor, cuídame a mi bebé, no tardaré en regresar- y salió de su casa.

Al rato de irse la mujer, se apareció el diablo en la casa y el gato, al verlo, saltó frente a la cuna del niño sin intimidarse -porque es bien sabido que los gatos son los únicos animales que no le temen a este ser tan maligno-. 

-¿Qué es lo que quieres?- le preguntó. 

-¡Vengo a llevarme a ese bebé!

-Pues no puedes, porque lo estoy cuidando yo, dijo el gato justo antes de lamerse una patita. 

-Insolente animal, tú no puedes hacer nada para evitarlo. 

-Muy bien- dijo el gato astutamente-, te propongo algo: si adivinas cuál es el número exacto de pelos que tengo en todo mi cuerpo, podrás llevarte al bebé. Pero si fallas te irás y nunca más volverás a aparecer por aquí. Te daré tres oportunidades para adivinar. ¿Hay trato? 

El diablo, que nunca había podido resistirse a los desafíos, aceptó, pensando que sería fácil. Y con mucha paciencia, comenzó a contarle los pelos al gato.

-Uno… dos… tres…- entonces un pájaro cantó en la ventana, distrayéndolo y haciéndolo perder la cuenta.

-Llevas una oportunidad- dijo el minino.

Enojado, el diablo empezó a contar de nuevo. 

-Cien... doscientos… trescientos…

En ese momento, el viento entró por la ventana y agitó los pelos del gato, haciendo que el maligno perdiese la cuenta una vez más.

-Ya llevas dos oportunidades-, le recordó el gato. 

Nervioso, el diablo se puso a contar de nuevo, prometiéndose que ya nada lo iba a distraer.

-Un millón… dos millones… tres millones…

Entonces el gato movió suavemente la cola rozándole la nariz, y el diablo estornudó fuertemente, haciendo que se le soltaran pelos al gato. 

-Perdiste tu última oportunidad. Ahora vete de esta casa y no vuelvas jamás. 

El diablo se sintió tan furioso por haber perdido, que allí mismo formó un berrinche de proporciones épicas... pero no pudo tocar al bebé, porque un trato con el diablo siempre se cumple... por ambas partes. Eso sí, se marchó de vuelta al infierno jurándole al gato que algún día adivinaría cuántos pelos tenía y cuando eso ocurriera, su venganza sería terrible. 

Cuando la mujer regresó a su casa, al no saber nada de lo sucedido, besó y abrazó a su pequeño, y agradeció con unas caricias detrás de las orejas al minino, por ser tan buen niñero.

Es por eso que los gatos hasta hoy en día, sueltan pelo todo el tiempo. Porque de esa manera, el diablo nunca cumplirá su venganza al no saber cuántos pelos tienen en realidad. 

 

Autor desconocido.